El “slogan” de una campaña es el concepto central expresado con impacto, de manera directa asociado a la gente y sus expectativas. Para que un “slogan” sea efectivo debe ser corto y poderoso. Debe decir lo esencial, debe definir un concepto central en pocas palabras, siendo extremadamente importante que se relacione siempre con una emoción y vivencia. Es el argumento concepto central, transmitido de manera emocional e impactante.
Un “slogan” no es simplemente una frase atractiva o pegajosa, o una combinación rítmica de palabras de uso frecuente. Tampoco es una asociación para complacer gustos o temas centrales de alianzas o una percepción particular. Un “slogan” bien desarrollado primeramente debe construirse como una conexión de comunicación entre el candidato y sus características asociadas a su estrategia de campaña para llegar a su universo de votantes, debe ser una expresión que diferencia y que contacta oferta con necesidades, cualidades del candidato con su capacidad para dar respuesta.
Es necesario recordar que el “slogan” del candidato es la base de su identificación permanente durante toda su campaña y no debe ser objeto de cambios, modificaciones o soluciones subjetivas, momentáneas e improvisadas en base a gustos particulares, dado que es un importante factor comunicacional de características relacional que debe ser diseñado y utilizado como parte del lenguaje de la campaña y los electores.
El candidato debe construir un “slogan” asociado a varios elementos fundamentales: su propuesta y capacidad de resolución, los problemas de los ciudadanos con el objetivo hacer y mantener contacto comunicacional a través una expresión que la gente haga suya porque sintoniza con ella. Debe ser una frase repetitiva, con sentido, utilidad de contacto, de fácil recordación y que permita desarrollar secuencia de mensaje en múltiples temas. Pero que fundamentalmente haga diferencia con los adversarios, para establecer contraste y acción sobre los temas.
Un buen “slogan” como resultado de la sintonía entre lo que representa el candidato y su mensaje, es una herramienta poderosa para posicionarse en la percepción e incluso en el lenguaje de los electores. Con el hay mucho que ganar, pero también existe el riesgo de tener mucho que perder si no está bien creado.
