Simplicidad, no simpleza…

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Quie­nes tra­ba­ja­mos en el desa­rro­llo de téc­ni­cas y herra­mien­tas de comu­ni­ca­ción  polí­tica , bus­ca­mos per­ma­nen­te­mente, la vía más efi­ciente de obte­ner resul­ta­dos más allá de lo común o de lo que algu­nos le ha dado en lla­mar “lo espe­rado”  En nues­tro caso, des­pués de años de tra­bajo, cada día más se  nos hace más evi­dente algo que en todo momento y sin excep­ción se repite como base nece­sa­ria de un resul­tado de éxito en todo esfuerzo comu­ni­ca­cio­nal directo, prin­ci­pal­mente el rela­cio­nado con los líde­res polí­ti­cos: esto es la sim­pli­ci­dad, el poder de lo sim­ple basado en una serie de prin­ci­pios bási­cos que siem­pre deben estar pre­sen­tes a la hora de empe­zar a  desa­rro­llar su comu­ni­ca­ción. Vea­mos algu­nos de ellos:

  • Esta­ble­cer limi­ta­cio­nes en cuanto al marco del mensaje
  • Cons­truir sobre lo central
  • Enfo­carse en la secuencia
  • Des­ta­car lo relevante
  • Uti­li­zar correc­ta­mente la rela­ción entre lo ver­bal y lo visual
Es obvio que en cada caso, situa­ción y audien­cia se pre­sen­tan con­di­cio­nan­tes muy impor­tan­tes que es nece­sa­rio tomar en cuenta. Pero la clave, el ele­mento cen­tral sin el cual nada fun­ciona en todo pro­ceso de comu­ni­ca­ción directa es la sim­pli­ci­dad. Tan sim­ple como eso…